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Características de la Cobertura

 

Las prestaciones que Mutua Gallega atenderá, producido el accidente de trabajo o la enfermedad profesional, vienen reguladas en el Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social aprobado por Real Decreto Legislativo 8/2015 de 30 de octubre, y en la normativa que lo desarrolla.

 

INCAPACIDAD TEMPORAL

Si un trabajador está impedido para realizar su trabajo y necesita recibir asistencia médica por accidente de trabajo o enfermedad profesional, se encuentra en situación de Incapacidad Temporal (artículo 169 de la LGSS).

El trabajador recibirá en esta situación, al día siguiente de la baja laboral y hasta que sea dado de alta, un subsidio equivalente al 75% de su base reguladora. El subsidio del día de la baja será a cargo de la empresa.

La duración máxima del subsidio será de 365 días, prorrogable por otros 180 días cuando se presuma que durante ellos puede el trabajador ser dado de alta médica por curación.

Agotado el plazo de duración de 365 días previsto en el párrafo anterior, el INSS será el único competente para reconocer la situación de prórroga expresa con un límite de 180 días más o bien para determinar la iniciación de un expediente de incapacidad permanente, o bien para emitir el alta médica, por curación o por incomparecencia injustificada a los reconocimientos médicos convocados por el INSS. De igual modo, el INSS será el único competente para emitir una nueva baja médica en la situación de incapacidad temporal cuando aquella se produzca en un plazo de 180 días naturales posteriores a la antes citada alta médica por la misma o similar patología.

 

INCAPACIDAD PERMANENTE

Esta es la situación en la que el trabajador, después de haber estado sometido a tratamiento médico y dado de alta médicamente presenta alguna reducción funcional que disminuye o anula su capacidad laboral. Podrá dar lugar a distintos grados:

1. Incapacidad Permanente Parcial (IPP)

2. Incapacidad Permanente Total (IPT)

3. Incapacidad Permanente Absoluta (IPA)

4. Gran Invalidez

 

1.- Incapacidad Permanente Parcial (IPP)

Es aquella que, sin alcanzar el grado de total, ocasiona al trabajador una disminución del 33% de su rendimiento normal para su profesión habitual, sin impedirle la realización de las tareas fundamentales de la misma.

La indemnización es un único pago de veinticuatro mensualidades de la base reguladora que sirvió para el cálculo de la prestación de incapacidad temporal.

*En el Régimen Especial de Trabajadores por Cuenta Propia o Autónomos, se entenderá por incapacidad permanente parcial para la profesión habitual la que, sin alcanzar el grado de total, ocasione al trabajador una disminución no inferior al 50% en su rendimiento normal para dicha profesión, sin impedirle la realización de las tareas fundamentales de aquella (Artículo 4.2 del Real Decreto 1273/2003 de 10 de octubre).

 

2.- Incapacidad Permanente Total (IPT)

Es aquella que inhabilita al trabajador para la realización de todas o al menos de las tareas fundamentales de su profesión habitual, siempre que le permitan dedicase a otra distinta.

Le corresponde una pensión vitalicia del 55% de su base reguladora anual o del 75% de dicha base si el trabajador supera los 55 años de edad y no trabaja.

*Los trabajadores autónomos con cobertura de accidente de trabajo y enfermedad profesional que se encuentren en situación de incapacidad permanente total pueden optar entre la pensión vitalicia indicada o entre la entrega de una cantidad a tanto alzado equivalente a 40 mensualidades de la base reguladora.

 

3.- Incapacidad Permanente Absoluta (IPA)

Es aquella que inhabilita al trabajador para la realización de cualquier profesión u oficio.

Le corresponde una pensión vitalicia del 100% de su base reguladora anual.

 

4.- Gran Invalidez (GI)

Se entenderá por Gran Invalidez la situación del trabajador afecto de incapacidad permanente y que, por consecuencia de pérdidas anatómicas o funcionales, necesite la asistencia de otra persona para los actos más esenciales de la vida, tales como vestirse, desplazarse, comer o análogos.

Le corresponde una pensión vitalicia según lo establecido en los apartados anteriores incrementándose su cuantía con un complemento, destinado a que el inválido pueda remunerar a la persona que la atienda. El importe de dicho complemento será equivalente al resultado de sumar el 45% de la base mínima de cotización vigente en el momento del hecho causante y el 30% de la última base de cotización del trabajador correspondiente a la contingencia de la que derive la situación de incapacidad permanente. En ningún caso el complemento señalado podrá tener un importe inferior al 45% de la pensión percibida, sin el complemento por el trabajador.

 

LESIONES PERMANENTES NO INVALIDANTES

Son aquellas lesiones, mutilaciones y deformidades de carácter definitivo, causadas por accidentes de trabajo o enfermedades profesionales que, sin llegar a constituir una incapacidad permanente supongan una disminución o alteración de la integridad física del trabajador y aparezcan recogidas en el baremo anejo a las disposiciones de desarrollo de la Ley General de la Seguridad Social y serán indemnizadas por una sola vez, con las cantidades alzadas que en el mismo se determinen, todo ello sin perjuicio del derecho del trabajador a continuar al servicio de la empresa.

 

FALLECIMIENTO

En caso de fallecimiento del trabajador por accidente de trabajo o enfermedad profesional puede originarse el derecho a alguna de las siguientes prestaciones:

1.      Pensión de viudedad a favor del cónyuge o pareja de hecho en cuantía del 52% del salario anual.

2.      Pensión de orfandad con carácter general. a favor de los hijos menores de 21 años o mayores que tengan reducida su capacidad de trabajo en un porcentaje valorado en grado de incapacidad permanente absoluta o gran invalidez.

3.      Indemnización Especial a Tanto Alzado: seis mensualidades para la viuda/o, más otra mensualidad por cada hijo.

4.      Auxilio por Defunción: los familiares que hayan sufragado los gastos de sepelio tendrán derecho a una indemnización de 46,50 €.

5.      Prestación a favor de familiares: bajo determinadas circunstancias, relativas a convivencia, dependencia económica y falta de medios de subsistencia y de familiares con obligación y posibilidad de prestar alimentos, los padres, abuelos, nietos, hermanos, hijos (que no cumplan los requisitos anteriores) de los fallecidos pueden tener derecho a prestaciones económicas que se abonarán en forma de pensión vitalicia, indemnización a tanto alzado o subsidio temporal.


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