DÍA MUNDIAL CONTRA LA HEPATITIS VÍRICA

Las hepatitis víricas son un grupo de enfermedades infecciosas que afectan a millones de personas en todo el mundo, causan hepatopatías agudas y crónicas. Causada por cinco tipos de virus de la hepatitis (A, B, C, D Y E), y matan a cerca de 1,4 millones de personas al año, en su mayoría por hepatitis B y C. Según las estimaciones, solo el 5% de las personas con hepatitis crónica saben que están infectadas, y son menos del 1% quienes tienen acceso al tratamiento.

La hepatitis A y la E son causadas generalmente por la ingestión de agua o alimentos contaminados. En las hepatitis B, C y D se produce el contagio por el contacto con humores corporales infectados. Son formas comunes de transmisión de estos últimos la transfusión de sangre o productos sanguíneos contaminados, los procedimientos médicos invasores en que se usa equipo contaminado y, en el caso de la hepatitis B, la transmisión de la madre al feto en el parto o de un miembro de la familia al niño, así como el contacto sexual.

La infección aguda puede acompañarse de pocos síntomas o de ninguno; también puede producir manifestaciones como la ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos), orina oscura, fatiga intensa, náuseas, vómitos y dolor abdominal. Las hepatitis víricas afectan a 400 millones de personas en el mundo y, dada la magnitud de la epidemia, todos estamos en riesgo.

El Día Mundial contra la Hepatitis se celebra el 28 de julio y se corresponde con la fecha de nacimiento del Dr. Baruch Samuel Blumberg, descubridor del virus de la hepatitis B y es una oportunidad para redoblar los esfuerzos nacionales e internacionales de lucha contra esta enfermedad así como, de llevar a cabo la aplicación de la primera Estrategia Mundial del Sector de la Salud contra las Hepatitis Víricas para 2016-2021, aprobada en la 69.a Asamblea Mundial de la Salud, en mayo de 2016.

La nueva estrategia contiene las primeras metas mundiales con respecto a las hepatitis víricas, entre las que se encuentran la reducción de los nuevos casos de hepatitis B y C en un 30% y la reducción de la mortalidad en un 20% para 2020. Las principales medidas consistirán en ampliar los programas de vacunación contra la hepatitis B; mejorar la seguridad de las inyecciones, transfusiones e intervenciones quirúrgicas; ampliar los servicios de “reducción de daños” para los consumidores de drogas por vía parenteral, y el aumento del acceso al diagnóstico y tratamiento de las hepatitis B y C.

El riesgo de infección por el virus de la hepatitis A se asocia a la falta de agua salubre y a las malas condiciones higiénicas (manos sucias, por ejemplo) y de saneamiento. Hay vacunas seguras y eficaces para prevenir la hepatitis A. El suministro de agua salubre, la inocuidad de los alimentos, las mejoras del saneamiento, el lavado de las manos y la vacuna contra la hepatitis A son los medios más eficaces para luchar contra la enfermedad El virus de la hepatitis B se transmite por contacto con la sangre u otros líquidos corporales de una persona infectada. La hepatitis B representa un importante riesgo laboral para los profesionales sanitarios. La hepatitis B es prevenible con la vacuna actualmente disponible, que es segura y eficaz.

El virus de la hepatitis C se transmite a través de la sangre, y la mayoría de las infecciones se producen por exposición a pequeñas cantidades de sangre a través del consumo de drogas inyectables, de prácticas de inyección o de atención sanitaria poco seguras y de la transfusión de sangre y productos sanguíneos sin analizar. Los antivíricos pueden curar más del 95% de los casos de infección por el virus de la hepatitis C, lo que reduce el riesgo de muerte por cáncer de hígado y cirrosis, pero el acceso al diagnóstico y el tratamiento es limitado.

En la actualidad no existe ninguna vacuna contra la hepatitis C. La infección por el virus de la hepatitis D (VHD) ocurre simultáneamente con la infección por el VHB o como sobreinfección. El virus se transmite por contacto con la sangre u otros líquidos corporales de las personas infectadas.

Por el momento no hay tratamiento antivírico eficaz contra la hepatitis D. La infección por el VHD puede prevenirse mediante la vacunación contra la hepatitis B. La hepatitis E se transmite por vía fecal-oral, principalmente a través de agua contaminada. La hepatitis E afecta a todas las zonas del mundo, pero la prevalencia es mayor en Asia oriental y meridional. China ha producido y autorizado una vacuna capaz de prevenir la infección por el VHE, aunque todavía no está disponible en otros países

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